Pólipos de colon: cómo evitar cirugías innecesarias con rescate endoscópico
¿Qué son los pólipos en el colon, por qué salen y cuál es su tratamiento? Guía práctica sobre cómo se quitan los pólipos del colon

Los pólipos en el colon son sobreelevaciones que protruyen en la mucosa intestinal. La mayoría de los pólipos de colon son benignos y pueden extirparse durante una colonoscopia, sin pasar por quirófano. Pero, muchas personas desconocen cómo se extirpan los pólipos del colon. Cuando el pólipo es grande, plano, está en una zona complicada o reaparece sobre una cicatriz, es frecuente que se proponga una actitud quirúrgica. Sin embargo, existen técnicas endoscópicas avanzadas de rescate que pueden evitar abrir el abdomen para extirpar un segmento del colon. La clave está en valorar el caso en una unidad de endoscopia avanzada, conocer las opciones disponibles y decidir junto al equipo médico qué alternativa ofrece más probabilidades de curación con el menor riesgo.
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Una historia real en directo
En el último congreso de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED), uno de los dos directores científicos de nuestro centro, el Dr. José Carlos Marín, fue invitado a un Live de Endoscopia. No era un caso especialmente fácil sino una lesión grande y complicada en el ciego, una zona especialmente delicada del colon por su pared fina y su localización. Cientos de especialistas siguieron paso a paso cómo se analizaba la lesión, qué criterios se usaban para escoger la técnica y cómo una resección endoscópica avanzada, bien planificada, podía evitar una cirugía de colon que, en algunos centros, habría sido la primera opción.
Este tipo de invitaciones no ocurren por casualidad; suelen reflejar la confianza de la comunidad científica en la experiencia con pólipos complejos y rescates endoscópicos. Y, sobre todo, dicen algo importante para los pacientes: en manos expertas, muchos pólipos grandes y difíciles pueden tratarse con una colonoscopia, sin abrir el abdomen ni quitar un segmento del colon.

Sigue leyendo y te contamos de forma clara qué son los pólipos de colon, cómo se quitan los pólipos, por qué a veces se propone la cirugía para los pólipos y cuáles son las principales técnicas de rescate que permiten evitar muchas intervenciones.
Qué es un pólipo de colon y por qué importa
Cuando explicamos qué son los pólipos en el colon, los pacientes también suelen preguntarse por qué salen pólipos en el colon y si los pólipos en el colon duelen.
Un pólipo de colon es un crecimiento en la capa interna del intestino grueso: la mucosa. La mayoría son tumores benignos, crecen despacio y suelen detectarse por casualidad durante una colonoscopia de cribado o en el estudio de síntomas digestivos.
Los pólipos en el colon se forman principalmente por proliferación anormal de las células de la mucosa colónica, resultado de alteraciones genéticas y epigenéticas (esto es, alrededor de los genes) que afectan la regulación del crecimiento y la diferenciación celular. El proceso más común es la secuencia adenoma-carcinoma.
En cuanto a, si los pólipos de colon duelen, lo cierto es que la mayoría de los pólipos en el colon no causan dolor y suelen ser asintomáticos. Generalmente se detectan incidentalmente durante estudios de cribado o por síntomas no relacionados. Cuando son sintomáticos, lo más frecuente es el sangrado rectal, que puede ser oculto o evidente; el dolor abdominal es raro y suele asociarse a pólipos muy grandes que causan obstrucción.
En la práctica, lo habitual es que el especialista localice el pólipo y lo quite en el mismo acto mediante una polipectomía o una resección mucosa endoscópica (RME), con tasas muy altas de éxito si la lesión no es grande ni compleja.
Como probablemente sabrás, con el tiempo, pueden transformarse en cáncer colorrectal si no se extirpan. Por eso las colonoscopias no sirven solo “para mirar”, sino para detectar y eliminar pólipos a tiempo. En la mayoría de los pacientes, el pólipo se reseca por completo, se estudia al microscopio en el departamento de anatomía patológica y el asunto queda resuelto. El problema aparece cuando el pólipo es grande, plano, está en una zona de difícil acceso o reaparece sobre una cicatriz; en ese escenario, el tratamiento se complica y entra en juego la cirugía… o las técnicas de rescate endoscópico.
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¿Por qué a veces te proponen cirugía por un pólipo “benigno”?
No todos los pólipos en colon requieren cirugía: existen múltiples tratamientos para pólipo de colon mediante técnicas endoscópicas avanzadas. Aunque no es raro salir de una colonoscopia con la frase “hay un pólipo y lo mejor es operarlo”, aunque el informe no hable de un cáncer avanzado.
Y, ¿a qué se debe esto? Con frecuencia pesa el tamaño y la forma del pólipo —muy grande, muy plano o en una zona anatómicamente complicada—, un intento previo de resección fallido con restos en la cicatriz, dudas sobre invasión en profundidad o, sencillamente, limitaciones del centro, ya que no todos disponen de unidades expertas en resección avanzada.
La cirugía de colon es una herramienta potentísima y, en ocasiones, la opción correcta. Ahora bien, conviene recordar que una proporción relevante de pacientes presenta complicaciones importantes tras la intervención. Existen reingresos, reintervenciones y un pequeño, pero real, riesgo de mortalidad. Además, extirpar un segmento del colon puede dejar secuelas duraderas, como cambios en el ritmo intestinal, diarrea o estreñimiento persistente, dolor y un impacto nada menor en la calidad de vida. Por todo ello, la idea central es sencilla y prudente: reservar la cirugía para cuando no haya una alternativa endoscópica igual de segura y efectiva.
El papel de las unidades especializadas y la segunda opinión en la extirpación de pólipos
No todos los centros tienen el mismo nivel de experiencia ni el mismo equipamiento en endoscopia terapéutica avanzada. Por eso existen unidades que se dedican específicamente a tratar pólipos complejos, manejar recidivas sobre cicatrices y evitar, siempre que sea razonable, cirugías innecesarias de colon y recto. Pedir una segunda opinión en una unidad de este tipo no es desconfiar de tu médico; es revisar las imágenes y el informe de anatomía patológica, reevaluar la lesión con endoscopia de alta definición y técnicas de imagen avanzadas si hace falta, discutir el caso en un equipo multidisciplinar y estudiar si encajas en alguna de las opciones de rescate que comentaremos enseguida.
La clave no es “evitar la cirugía cueste lo que cueste”, sino elegir la opción con más probabilidades de curarte, con el menor riesgo razonable para ti.
Las seis opciones endoscópicas de rescate que pueden evitar la cirugía
La extracción de pólipos en el colon suele realizarse mediante diferentes técnicas endoscópicas. Estas opciones de polipectomía de colon permiten evitar en muchos casos una operación de intestino y las eventuales complicaciones asociadas. Además, quitar un pólipo mediante colonoscopia implica que no quedará una cicatriz de la cirugía.
Cuando un pólipo es especialmente complejo o reaparece sobre una cicatriz, existen técnicas de rescate avanzadas que permiten retirarlo sin cirugía. En general, todas ellas requieren más experiencia que una polipectomía simple y presentan un perfil de riesgos diferente. Si quieres saber más sobre cómo se quitan los pólipos en el colon, continúa leyendo.
Resección mucosa endoscópica (RME)
La RME, también llamada mucosectomía, es la técnica estándar para retirar muchos pólipos grandes. Se inyecta líquido bajo el pólipo para levantarlo, se coloca un lazo metálico y se corta el tejido con corriente eléctrica. En una recidiva, la cicatriz está más rígida y la lesión puede “no levantar” bien, lo que complica el procedimiento. Aun así, las recurrencias tras una primera RME de pólipos grandes clásicamente rondaban el 10–25 %. Con técnicas complementarias más recientes, como la ablación de los márgenes con punta de asa, esta cifra ha bajado hasta un 5%. En todo caso, esas recurrencias con frecuencia son pequeñas y se solucionan con una segunda RME en manos experimentadas. La calidad técnica, esto es, cómo se inyecta, se corta y se tratan los bordes, pesa casi tanto como los factores relacionados con el pólipo.
Antes de ir a quirófano, suele valer la pena plantear si una unidad experta puede intentar una segunda RME sobre la recidiva. En algunos casos se combinan maniobras adicionales, como la avulsión con pinza para arrancar pequeños restos.

Resección mucosa en inmersión (UEMR)
La UEMR es una variante en la que, en lugar de insuflar aire, se llena el colon de agua y se trabaja “en inmersión”. Esto hace que la mucosa “flote” y se separe un poco de la capa muscular profunda. Puede facilitar el atrapamiento de pólipos planos o fibrosos y, en determinadas situaciones, disminuir el riesgo de perforación. En recidivas sobre cicatrices ha mostrado buenas tasas de resección completa y menos recurrencias que repetir la RME clásica en seco, siempre que el equipo tenga experiencia. No es una varita mágica, pero sí una herramienta potente y, comparativamente, sencilla para unidades entrenadas. Nuestros médicos, en ICAdig, participaron recientemente en un ensayo clínico nacional, que se publicó en una revista científica de alto impacto.

Disección submucosa endoscópica (DSE): microcirugía desde dentro
La DSE se parece a una microcirugía. Se inyecta para separar las capas de la pared del colon y, con un bisturí especial, se va diseccionando el tejido hasta liberar la lesión en una sola pieza. Su principal ventaja es la resección en bloque, que permite al patólogo estudiar márgenes e invasión con mucha más precisión; cuando se logra una resección completa, las recidivas son muy infrecuentes: casi nulas, de hecho.
Recientemente, un ensayo clínico que comparó DSE frente a RME en pólipos grandes de colon mostró que la DSE prácticamente elimina las recurrencias en la zona tratada, aunque a costa de procedimientos más largos, más complicaciones y, a menudo, anestesia general e ingreso. El estudio tampoco demostró que se evitaran más cirugías con la DSE. Por eso las guías suelen reservarla para lesiones con alta sospecha de cáncer superficial o para lesiones rectales extensas donde resecar en una pieza aporta un beneficio claro. En la mayoría de los pólipos grandes claramente benignos, una RME o una UEMR de alta calidad sigue siendo una opción excelente. Actualmente, nuestro equipo está finalizando un ensayo clínico comparando ambas técnicas que aportará nuevos datos.

Resección transmural endoscópica (RTMe): extirpar toda la pared en un punto
La RTMe utiliza un dispositivo que actúa como un “cepo” o un clip grande. Atrapa la pared del colon donde está el pólipo, la cierra en bloque y, por encima del cierre, se reseca la pared con un lazo. Suele emplearse en lesiones no muy grandes, habitualmente por debajo de dos centímetros, que no se sobreelevan fácilmente por la presencia de fibrosis.
Las series publicadas muestran una tasa alta de cierre correcto y extirpación de la lesión, aunque no todas las piezas resultan impecables, con sus márgenes de resección negativos. También existe un porcentaje nada despreciable de complicaciones relevantes, como perforación, sangrado, apendicitis (cuando se extirpan lesiones en la zona del apéndice) o necesidad de cirugía urgente. Es, por tanto, una herramienta muy útil en casos seleccionados y en centros con cirugía colorrectal disponible ante cualquier contratiempo.

Dispositivos motorizados de desbridamiento (EndoRotor y similares)
Estos dispositivos aspiran y trituran tejido sin calor. Se introducen por el canal del endoscopio y permiten “afeitar” pólipos muy fibrosos que han reaparecido sobre una cicatriz. Sobre el papel suena ideal, pero casi la mitad presenta restos en revisiones posteriores. Se han descrito sangrados y alguna perforación. Además, el tejido llega muy fragmentado al patólogo, lo que dificulta valorar márgenes y profundidad. Actualmente, parece un complemento útil en casos muy seleccionados, sin demostrar superioridad frente a las técnicas clásicas.
Lo último: disección intermuscular endoscópica (EID) en el recto
La EID va un paso más allá y se dirige menos a pólipos benignos que a ciertos cánceres tempranos de recto. En lugar de trabajar solo en la submucosa, entra en un plano más profundo, entre las capas musculares de la pared rectal. Esto permite quitar en bloque tumores que han avanzado algo más, preservando la capa externa y preservando el órgano.
Los primeros estudios, en centros muy especializados, indican que es posible técnicamente en la mayoría de los casos, que permite resecar en una pieza con márgenes adecuados en muchos pacientes y que las complicaciones son aceptables en manos muy expertas, con bajas tasas de reaparición local. Ahora bien, son series de pocos hospitales universitarios, no existe una comparación directa con la cirugía estándar en todos los escenarios y una parte de los pacientes acaba necesitando cirugía u otros tratamientos complementarios. Hoy por hoy, la EID es una opción muy interesante dentro de programas de preservación de órgano en cáncer de recto, no un sustituto universal para cualquier pólipo complicado.
En la mayoría de las series de pacientes publicadas, la gran mayoría se recupera bien de estas técnicas. Sin embargo, no existe el riesgo cero. En el estudio más reciente de pacientes sometidos a EID, uno de los pacientes, que tenía una enfermedad autoinmune y tomaba corticoides a dosis altas, falleció por una infección grave tras el procedimiento. Estos sucesos, como ves, son excepcionales, pero ayudan a entender por qué estas decisiones deben tomarse en equipos con mucha experiencia y valorando muy bien el riesgo de cada paciente.
¿Se puede evitar siempre la cirugía?
La respuesta corta es que no. La endoscopia avanzada ha reducido mucho la necesidad de cirugías por pólipos grandes o recidivantes, pero hay situaciones en las que operarse puede seguir siendo la mejor opción.
Hablamos de tumores que, tras haber sido resecados, presentan al microscopio algunos factores de riesgo que hacen muy probable que algunas células malignas ya hayan viajado a los ganglios linfáticos. Pero también puede ser preciso en recidivas muy extensas en las que es probable dejar restos incluso con técnicas complejas, o para pacientes en los que el riesgo acumulado de un procedimiento endoscópico muy agresivo supera el beneficio esperable. El objetivo realista es usar la endoscopia avanzada cuando aporte seguridad y eficacia, y recurrir a la cirugía cuando ofrece una ventaja clara en curación y control de la enfermedad. Por eso, en algunos casos de pólipo de colon maligno, el tratamiento más adecuado sigue siendo la cirugía, por ejemplo, tras un tratamiento endoscópico adecuado pero que no ha resultado curativo.
Qué preguntas puedes hacer a tu equipo médico
Si te han propuesto una cirugía por un pólipo, puede ayudar llevar algunas preguntas anotadas. Por ejemplo:
– ¿El pólipo es benigno o ya hay datos claros de cáncer invasivo?
– ¿Ha revisado el caso un endoscopista experto en resección avanzada?
– ¿Existe en mi área una unidad de endoscopia avanzada donde puedan valorar mi caso?
– ¿Qué opciones de rescate endoscópico tendría y qué riesgo de recidiva comportan?
– Si me opero, ¿qué tipo de cirugía sería y qué riesgos tiene en mi caso concreto?
– ¿Cuál será el plan de seguimiento después del tratamiento, sea endoscópico o quirúrgico?
No se trata de discutir, sino de decidir con toda la información posible. El equipo médico debe explicarte si la colonoscopia se considera intervención quirúrgica o no en tu caso concreto.
Conclusión
La mayoría de los pólipos de colon se resuelven durante una colonoscopia y realizando una resección sencilla.
Cuando el pólipo es complejo o reaparece, antes de pensar directamente en una operación, resulta razonable una valoración en una unidad de endoscopia avanzada con experiencia demostrada.
Técnicas como un nuevo intento de RME, la UEMR, la DSE, la RTMe, los dispositivos tipo EndoRotor y la EID en recto permiten evitar muchas cirugías y siempre con una selección cuidadosa de pacientes.
La cirugía de colon y recto sigue siendo imprescindible y, en algunos casos, la mejor opción. La clave no es huir de ella, sino usarla cuando de verdad ofrece más beneficios que riesgos. Lo más importante es preguntar, entender y decidir junto a tu equipo, con toda la información sobre la mesa.
En resumen, los pólipos en el colon benignos e incluso algunos que ya presentan un cáncer de colon en una etapa precoz pueden tratarse con endoscopia de colon, evitando muchas intervenciones quirúrgicas innecesarias.
Preguntas frecuentes sobre pólipos de colon y rescate endoscópico
¿Un pólipo de colon siempre se convierte en cáncer?
No. La mayoría son benignos y muchos no progresarán. Algunos tipos sí pueden transformarse con el tiempo, de ahí que se recomiende extirparlos y vigilarlos según las guías.
¿Los pólipos se quitan solos?
No. Los pólipos en el colon no se expulsan solos y deben retirarse mediante técnicas de endoscopia. Esta es la única forma segura y eficaz de eliminarlos y prevenir que evolucionen a un cáncer colorrectal.
¿Es peligroso quitar un pólipo por endoscopia?
Los síntomas después de quitar un pólipo suelen ser leves e incluyen dolor abdominal, distensión o sensación de hinchazón, y sangrado rectal leve. Estos síntomas suelen aparecer en los primeros días tras el procedimiento y, en la mayoría de los casos, son autolimitados y no requieren intervención médica específica.
Las complicaciones graves de una resección compleja y realizada por un experto siguen siendo poco frecuentes. En pólipos grandes o complejos, el riesgo de sangrado o perforación puede incrementarse mínimamente aunque, por lo general, sigue siendo menor que el de la cirugía cuando la resección endoscópica es viable.
Si el pólipo ha reaparecido, ¿significa que el tratamiento fracasó?
Significa que hay una recidiva local sobre la cicatriz, algo relativamente común en pólipos grandes. No implica necesariamente cáncer ni que la única salida sea operar. Muchas recidivas se controlan con una segunda RME o con UEMR en una unidad experta.
¿Cuándo tiene sentido pedir una segunda opinión?
Especialmente cuando te proponen cirugía por un pólipo catalogado como benigno, cuando la lesión es grande, plana o está en una zona difícil, o si ya hubo recurrencias tras intentos previos de resección. Suele poder organizarse sin retrasos que te deban preocupar.
¿Cómo sé si en mi caso la cirugía es la mejor opción?
Solo puede responderlo un equipo con experiencia tanto en endoscopia avanzada como en cirugía colorrectal. Deben explicarte qué opciones endoscópicas existen, la probabilidad real de resección completa, los riesgos concretos de la cirugía en tu caso y el plan de seguimiento con cada alternativa.