Diarrea: qué es, síntomas en adultos y cómo se diagnostica

Guía completa sobre causas, dieta recomendada y señales de alarma en adultos

La mayoría de las diarreas agudas en adultos se resuelven en 1 o 2 días y son causadas por virus o intoxicaciones alimentarias. La clave del tratamiento es la rehidratación oral inmediata y retomar la alimentación suave en cuanto se toleren líquidos, evitando el ayuno prolongado. Si los síntomas persisten más de 48 horas o aparece sangre, es fundamental consultar a un especialista.

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Diarrea: Datos clave

  • Definición: 3 o más deposiciones líquidas al día.
  • Prioridad: Rehidratación antes que fármacos.
  • Alimento estrella: El plátano es la fruta mejor tolerada.

Diarrea: qué hacer en casa, qué comer y cuándo consultar

La diarrea es muy molesta, te complica el día, te deja sin energía y además suele venir acompañada de dudas: “¿será algo que he comido?”, “¿debo dejar de comer?”, “¿me tomo algo o espero?”. 

La buena noticia es que la mayoría de los episodios agudos mejoran solos y no suelen requerir pruebas ni tratamientos complejos. La clave está en hacer bien lo importante desde el principio: evitar la deshidratación y reconocer cuándo deja de ser un cuadro leve. Hablamos de diarrea cuando haces deposiciones más líquidas y frecuentes de lo normal, a menudo tres o más veces al día. La diarrea aguda suele durar poco tiempo; la diarrea persistente dura más de 2 semanas y menos de 4; y la diarrea crónica se mantiene al menos 4 semanas o incluso va y viene durante ese tiempo.

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Qué suele causar una diarrea

En adultos, lo más frecuente es que detrás haya una gastroenteritis vírica, una intoxicación alimentaria o el efecto secundario de algún medicamento. Entre las infecciones, los virus son una causa muy habitual en los cuadros leves, mientras que, en diarreas más intensas, con fiebre o sangre, aumenta la probabilidad de bacterias u otros gérmenes. También pueden aparecer náuseas, retortijones, urgencia para ir al baño, sensación de hinchazón abdominal o vómitos. 

Hablamos de diarreas leves cuando el número de deposiciones es inferior a 8, hay poco dolor abdominal, no hay deshidratación y la fiebre, si existe, no supera los 38,5ºC. No suele durar más de 3 días. Fuera de estas situaciones, los casos son moderados o graves y hay que consultar.

Dicho de otro modo: una diarrea no siempre significa algo grave. Muchas veces es un problema pasajero. Pero no todas son iguales, y por eso conviene fijarse en tres cosas desde el primer momento: cuánto dura, si puedes mantener una adecuada hidratación bebiendo y si aparecen señales de alarma. 

Gérmenes que producen diarrea

Los microorganismos que producen diarrea de forma más habitual son los virus (norovirus, rotavirus, adenovirus…), bacterias (Salmonella, Campylobacter, Shigella, Escherichia coli, Clostridium difficile y otros) y protozoos (como Cryptosporidium o Giardia).

En general, las diarreas agudas infecciosas leves las provocan los virus. En la mayoría de los estudios, los cultivos para bacterias en heces raramente son positivos en estos casos de poca importancia. Sin embargo, en diarreas más intensas, las causas bacterianas suelen ser la norma.

Para conseguir pistas sobre qué está provocando la diarrea es bueno echar la vista atrás. Por ejemplo, si aparece fiebre, heces con sangre o con mucho moco hay que pensar en bacterias invasivas (por ejemplo, Salmonella no tifoidea, Shigella o Campylobacter). Pero no son la única causa. Algunos virus (como el citomegalovirus), las amebas o el Clostridioides difficile también provocan esos síntomas.

También es muy importante revisar lo que has comido recientemente. Según en qué momento aparezca la diarrea y qué hayas comido, el germen implicado será diferente. No siempre es fácil, pero puede dar pistas.

En función del tiempo que ha pasado desde el consumo de un alimento y la aparición de la diarrea:

  • Diarrea en las 6 horas siguientes a ingerir el alimento: Como aparece muy rápido tras consumir ciertas comidas, suele deberse más a toxinas que producen algunas bacterias que a las bacterias en sí. Los responsables más habituales son Staphylococcus aureus o Bacillus cereus, especialmente si todo empezó con náuseas y vómitos.
  • Diarrea cuando han pasado de 8 a 16 horas: sugiere infección por Clostridioides perfringens.
  • Diarrea cuando han pasado más de 16 horas: sugiere infección viral u otra infección bacteriana (por ejemplo, contaminación de los alimentos con toxinas de algunas especies de E. coli u otros patógenos).

Diarrea según el alimento concreto que has consumido:

  • Mariscos crudos: Si has comido ostras, almejas o mejillones sin cocinar, el Vibrio vulnificus puede generarte vómitos y diarrea.
  • Carnes rojas o de ave poco cocinadas: Aquí la Salmonella, el Campylobacter, algunas especies de E. coli y el Clostridioides perfringes se llevan la palma.
  • Fiambres: Siempre hay que pensar en la Listeria. ¿Te acuerdas del brote de la carne mechada allá por el 2019? Pues este era el germen responsable.
  • Huevos crudos, carnes rojas o de ave envasadas, lácteos no pasteurizados o verduras frescas: Las especies de Salmonella no tifoideas suelen estar implicadas.
  • Arroz: Toxina de Bacillus cereus. Aquí es importante que sepas que la cocción no destruye las esporas de la bacteria que luego genera la toxina. Por eso, cuando hiervas arroz, consúmelo enseguida o llévalo rápido a enfriar a la nevera. Así no dará tiempo a que aparezcan las toxinas.
  • Comida preparada, ensaladas, fiambres o lácteos: Pueden tener toxina de Staphylococcus aureus. Gran parte de las personas portan esta bacteria en el interior de la nariz. Por eso es tan importante que los manipuladores de alimentos hagan su trabajo con los mayores estándares de higiene.

Cuánto puede durar una diarrea

En muchos casos, una diarrea aguda dura 1 o 2 días, aunque puede prolongarse algo más y seguir siendo un cuadro banal. Las guías distinguen que lo agudo suele resolverse en menos de una o dos semanas, pero si en un adulto pasan 2 días sin mejoría clara o si los síntomas se alargan más, conviene pedir valoración. Además, si dura más de 7 días, las guías clínicas ya contemplan que pueda tener sentido estudiar la causa con pruebas de heces según el contexto. 

Cuando hablamos de diarreas intermitentes, es decir, episodios que aparecen y desaparecen durante semanas, ya no estamos ante el típico cuadro agudo. Ahí hay que pensar en otras posibilidades, como intolerancias alimentarias, síndrome de intestino irritable, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, efecto de fármacos o infecciones que no se han resuelto del todo. No significa necesariamente algo grave, pero sí merece una valoración ordenada si se repite o si llevas así 4 semanas o más. 

Qué hacer en casa: lo primero es rehidratarte

Aquí está la parte más importante del tratamiento. Antes que pensar en antibióticos, probióticos o “remedios milagro”, toca reponer el agua y las sales que pierdes con cada deposición. Las guías de la World Gastroenterology Organisation (WGO)y del American College of Gastroenterology (ACG)insisten en que la prioridad inicial no es identificar el germen, sino evitar o corregir la deshidratación. 

Si la diarrea es leve y estás por lo demás bien, suele bastar con beber a sorbos frecuentes. Agua, caldos, sopas y líquidos con algo de sal pueden ayudar. Si notas más debilidad, si eres una persona de mayor edad, si la diarrea es intensa o si tienes factores de fragilidad, es preferible usar una solución de rehidratación oral de las que puedes conseguir en la farmacia, porque está mejor equilibrada para reponer lo que se pierde. Si no puedes conseguirla en ese momento, la “limonada alcalina” puede servir como solución temporal, aunque no sustituye a los preparados comerciales cuando están disponibles. 

Receta de limonada alcalina (1 litro)
2 cucharadas soperas de azúcar (4 sobres de azúcar de 10 gramos)
la «punta de un cuchillo» de sal (1,8 gramos o 1,5 ml de sal fina)
la «punta de un cuchillo» de bicarbonato (1,5 ml de bicarbonato sódico)
el zumo de dos limones (50 ml)

En cuanto a los refrescos comerciales (tipo Aquarius®, Gateorade®, etc…) o zumos… Evítalos en el caso de diarreas que no sean leves. Contienen un aporte excesivo de azúcares y una concentración muy alta de otras sustancias en el líquido, lo que puede empeorar la diarrea. Para que te hagas una idea, por ejemplo, el Aquarius® tiene mucho menos sodio y potasio que el recomendado por la OMS. No son productos equivalentes a las soluciones de rehidratación oral, pero son admisibles en personas sanas y con diarreas leves.

Una pista sencilla para saber si estás hidratándote bien es mirar la orina: si sigues orinando y no notas la boca muy seca, vas en la buena dirección. Si cada vez orinas menos, te mareas al levantarte o no consigues retener en el estómago los líquidos que tomas, ya no conviene seguir esperando en casa. 

Qué comer cuando tienes diarrea

Durante años se repitió la idea de “deja de comer y ya está”, pero no es lo recomendable. La guía de la WGO dice claramente que no conviene mantener ayuno prolongado y que la comida debe reanudarse pronto, una vez empieces a tolerar líquidos. 

Lo que mejor suele sentar al principio son alimentos suaves, fáciles de digerir y bajos en grasa. Aquí encajan bien el arroz blanco, el pan tostado, las sopas suaves, la patata cocida, el pollo o pescado blanco cocinados de forma sencilla y el plátano

Alimentos que conviene evitar cuando tienes diarrea

Durante un episodio de diarrea, lo mejor es apartar temporalmente los alimentos y bebidas que pueden irritar más el intestino o empeorar las deposiciones. Entre ellos, se debe evitar el alcohol, la cafeína, los refrescos con gas, los fritos y las comidas grasas o muy pesadas. También suele ayudar reducir los productos con mucha azúcar, algunos zumos y los alimentos con edulcorantes tipo sorbitol, así como limitar la leche y otros lácteos si notas que te sientan peor o te producen más hinchazón y gases. Además, es razonable tener cuidado con frutas y verduras que favorecen los gases, como brócoli, pimientos, legumbres, guisantes, ciruelas, garbanzos, verduras de hoja verde y maíz, porque en plena fase aguda pueden aumentar la molestia. 

En ICAdig, recomendamos dejar para el final de la recuperación los alimentos con más fibra, las frituras y los lácteos si estos últimos no se toleran bien. Recuerda que, dado que se dañan las células intestinales por la infección, la diarrea puede persistir por que se añade cierta malabsorción de lactosa temporal. Esta puede durar semanas o meses, por lo que en el caso de diarrea persistente se debe reducir el consumo de alimentos con lactosa.

Qué fruta es buena para la diarrea

Si quieres una respuesta corta y útil, el plátano suele ser de las frutas mejor toleradas al principio. En cambio, las frutas con mucha fibra o que favorecen los gases no son la mejor idea en plena fase aguda. 

¿El aguacate es bueno para la diarrea?

No lo pondríamos entre los primeros alimentos a elegir cuando estás en plena diarrea. Aunque es un alimento saludable en otros contextos, en un episodio agudo suele ser mejor empezar con comida más suave. Cuando ya estés mejorando y toleres bien la dieta, puedes reintroducirlo poco a poco. La lógica general de las recomendaciones va justo por ahí: empezar con alimentos blandos y evitar al principio lo que pueda sentarte más pesado. 

Recomendados A evitar
Arroz blanco y patata cocida Alcohol, cafeína y bebidas con gas
Pollo o pescado blanco a la plancha Frituras y comidas muy grasas
Pan tostado y caldos suaves Lácteos (si hay intolerancia temporal)
Plátano (fruta ideal) Verduras que producen gases (brócoli, legumbres)

Tabla.- Alimentos recomendados y a evitar en la diarrea.

Remedios para la diarrea en adultos: qué ayuda y qué no

El mejor “remedio” sigue siendo la hidratación. Después, según el caso, puede valorarse algún fármaco para disminuir las deposiciones o aliviar síntomas, pero no todo vale para todos. Las guías del ACG señalan que el subsalicilato de bismuto puede ayudar en algunos cuadros leves o moderados, y la WGO acepta la automedicación prudente en adultos sanos con loperamida para cuadros no complicados. En todo caso, sigue habiendo preocupación por si este tipo de fármacos pueden prolongar la duración de la fiebre o la diarrea. Así que, suelen evitarse. Se tiende a pensar que el aumento del movimiento y la propia diarrea tienden a “limpiar” el intestino de la infección o la toxina que provocó el problema. Es como una especie de mecanismo de defensa de tu propio organismo. Intentar parar ese “efecto limpieza” podría no ser lo más adecuado.

Racecadotrilo para la diarrea

El racecadotrilo es un inhibidor de la encefalinasa (también conocido como inhibidor de la endopeptidasa neutra) que actúa como agente antisecretor intestinal para el tratamiento de la diarrea aguda, sin afectar la motilidad gastrointestinal.

En adultos, según un estudio que revisó varias publicaciones, el racecadotrilo acortó la diarrea frente a placebo únicamente en torno a 1 día y no se tuvieron en cuenta desenlaces relevantes como visitas a urgencias, ingresos, necesidad de suero intravenoso o días de baja laboral. Además, la calidad metodológica fue irregular (incluía estudios pequeños, con resultados medidos de formas diferentes, y estaba patrocinado por la empresa fabricante del fármaco), así que el beneficio real del racecadotrilo puede ser aún más modesto de lo que parece. Comparado con la loperamida, la eficacia global resultó similar, aunque el fármaco se toleró mejor y podría dar lugar a menos estreñimiento de rebote.

En la práctica, podría ser una opción en algunas personas cuando se busca aliviar síntomas de una diarrea aguda acuosa y sin datos de gravedad, especialmente si se quiere evitar el estreñimiento o la distensión que a veces causa la loperamida. Aun así, el racecadotrilo no sustituye la rehidratación oral, que sigue siendo la base del tratamiento.

De hecho, en niños, cuando se han analizado ensayos clínicos que compararon el racecadotrilo con el placebo, se demostró que tiene pocos beneficios para mejorar la diarrea aguda en menores de cinco años de edad. De hecho, la evidencia actual no apoya el uso sistemático de racecadotril en el tratamiento de la diarrea aguda en niños menores de cinco años de edad

Y, desde luego, asociar este fármaco no es buena elección como automedicación si hay fiebre, sangre o pus en heces, sospecha de diarrea inflamatoria, diarrea por antibióticos, diarrea crónica, o si no mejora en 48 horas. 

Antibióticos para la diarrea

Con los antibióticos conviene ser especialmente prudentes. No se recomiendan de rutina en la diarrea aguda comunitaria, porque muchos episodios son virales y no mejoran por tomarlos. Además, pueden dar efectos adversos y alterar la microbiota. 

Tu médico considerará la mayoría de las veces que, si no es una diarrea importante, el beneficio potencial de los antibióticos (mejoría de los síntomas) no supera las posibles desventajas (por ejemplo, posibles efectos adversos del tratamiento o erradicación de la microbiota sana).

Solo tienen sentido emplear antibióticos para la diarrea en situaciones concretas, como cuadros graves, ciertas infecciones bacterianas o pacientes con más riesgo:

  • Si la diarrea da síntomas graves.
  • Aparece sangre en las heces.
  • El paciente tiene un riesgo especial (ancianos frágiles, enfermedad cardíaca, debilidad en las defensas, enfermedad inflamatoria intestinal, embarazo…).
  • La gastroenteritis por Salmonella (no tifoidea) solo se trata con antibióticos en personas inmunodeprimidas, de edad avanzada, con enfermedades asociadas graves o con diarrea grave debido a que puede favorecer el aumento de portadores crónicos de la bacteria y una mayor probabilidad de recurrencia. El antibiótico además no reduce la duración de los síntomas y puede prolongar en el tiempo la expulsión de la bacteria por las heces.

Probióticos para la diarrea

Tampoco conviene confiar en los probióticos como solución. La guía del ACG no recomienda su uso rutinario para tratar la diarrea aguda en adultos, salvo escenarios muy concretos relacionados con el tratamiento adicional con antibióticos. En la diarrea aguda, un estudio de la Colaboración Cochrane, que revisó múltiples publicaciones sobre el tema, determinó que los probióticos no disminuyen la duración de la diarrea, el porcentaje de pacientes con diarreas prolongadas ni el riesgo de hospitalización. 

Diarrea amarilla: qué puede significar

El color de las heces cambia por la dieta y por la bilis, un líquido amarillo verdoso que participa en la digestión de las grasas. Cuando el tránsito intestinal va demasiado rápido, como ocurre con la diarrea, la bilis puede no transformarse del todo y el color puede cambiar. Sin embargo, unas heces amarillas, grasientas y malolientes pueden asociarse a exceso de grasa en las heces y a problemas de mala absorción, como la celiaquía

Así que una diarrea amarilla aislada no siempre significa algo serio, pero sí merece atención si se repite, si dura varios días, si notas pérdida de peso, fiebre, dolor importante o si las heces parecen pastosas y muy malolientes. En ese escenario ya no conviene quedarse solo con la explicación del color. 

Cuando debes consultar por una diarrea, sin esperar

Pide valoración médica si aparece cualquiera de estas situaciones:

  • sangre en las heces (disentería) o heces negras. 
  • fiebre alta. 
  • pérdida de peso importante.
  • dolor abdominal intenso o dolor rectal importante. 
  • vómitos que no te dejan retener los líquidos en el estómago.
  • mucha sed, boca seca, mareo o muy poca orina. 
  • más de 2 días sin mejoría clara en adultos. 
  • síntomas que duran más de 7 días. 
  • embarazo, edad avanzada, defensas bajas o enfermedades importantes de base como la enfermedad inflamatoria intestinal, problemas cardíacos, renales o de la inmunidad (defensas bajas por tratamientos médicos o de otro origen).

En casos dudosos, el criterio del médico decidirá si es necesario el ingreso hospitalario según la situación clínica del paciente y su entorno. No es lo mismo una diarrea en una persona joven y sana que en un anciano con múltiples enfermedades que aumentan su fragilidad y vive solo.

Diarrea y análisis de heces  

No toda diarrea necesita análisis de heces. Las guías clínicas reservan ese estudio, sobre todo, si hay diarrea con sangre, enfermedad moderada o grave asociada, sospecha de brote familiar o comunitario, riesgo de contagiar a otras personas o síntomas que se prolongan más de una semana.

Conclusión

La mayoría de las diarreas agudas se curan solas, pero eso no significa que haya que aguantarlas sin más ni tratarlas de cualquier manera. Lo sensato es distinguir entre lo incómodo y lo preocupante: beber bien, comer suave, evitar excesos y observar la evolución. El plátano, el arroz, las tostadas y los caldos suelen ser buenos compañeros; el aguacate no suele ser la primera opción mientras estás peor; y si la diarrea se vuelve amarilla, intermitente, persistente o viene con sangre, fiebre o deshidratación, toca pedir ayuda. Ahí es donde un enfoque claro y sin alarmismo marca la diferencia.

Preguntas frecuentes sobre la diarrea

1. ¿Cuánto puede durar una diarrea normal?

Muchas duran 1 o 2 días, aunque algunas se alargan algo más. Si en un adulto pasan 2 días sin mejoría o supera una semana, conviene consultar. 

2. ¿Qué fruta suele sentar mejor?

El plátano suele ser de las mejor toleradas al principio. 

3. ¿Debo tomar antibiótico?

No de rutina. En la mayoría de las diarreas agudas no hace falta y puede ser contraproducente.

4. ¿La diarrea amarilla siempre es mala señal?

No siempre. Puede relacionarse con el tránsito rápido o con la dieta, pero si persiste o se acompaña de mal olor marcado, grasa, fiebre, dolor o pérdida de peso, hay que revisarlo.

Nota editorial

Este contenido está orientado a pacientes. No sustituye una valoración médica individual ni una consulta especializada.

REFERENCIAS:

Barr W, Smith A. Acute diarrhea. Am Fam Physician. 2014;89:180

Shane AL, Mody RK, Crump JA, Tarr P4, Steiner TS, Kotloff K, et al. 2017 Infectious Diseases Society of America Clinical Practice Guidelines for the Diagnosis and Management of Infectious Diarrhea. Clin Infect Dis. 2017;65:e45-e.

World Gastroenterology Organization. Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología. Diarrea aguda en adultos y niños: una perspectiva mundial.

Riddle MS, DuPont HL, Connor BA. ACG Clinical Guideline: Diagnosis, Treatment, and Prevention of Acute Diarrheal Infections in Adults. Am J Gastroenterol. 2016;111(5):602-22.

Riddle MS. Current management of acute diarrheal infections in adults. Pol Arch Intern Med. 2018;128(11):685-692. 

Camilleri M. When and What to Test for Diarrhea: Focus on Stool Testing. Am J Gastroenterol. 2025;120(4):778-784. 

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