Intolerancias alimentarias

Las pruebas que no deben realizarse.

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Seguro que si tiene dolor abdominal, diarrea, hinchazón, fatiga, cefalea o digestiones pesadas ha pensado que los culpables de todo son los alimentos que come. Cada vez son más frecuentes las alergias y las intolerancias a alimentos, así que desde hace unos años se comercializan y publicitan distintos tests para detectarlas. Pero ¡ojo! Muchos de ellos no son fiables. Vamos a explicarle cuáles son y por qué.

Ni es lo mismo ni es igual.

Lo primero, es entender que “alergia” e “intolerancia” son conceptos diferentes. Las alergias son consecuencia de la reacción del sistema inmunitario y no se relacionan con enfermedades digestivas. Las intolerancias alimentarias sí que son comunes en pacientes con trastornos digestivos como el síndrome de intestino irritable y la dispepsia funcional. En este caso, en la reacción al alimento, no interviene el sistema inmunitario sino que se producen por otros mecanismos.

Así, en 8 de cada 10 pacientes con síndrome de intestino irritable, éstos relacionan la aparición de sus síntomas con el consumo de determinados alimentos. Es, por tanto, muy importante estudiar correctamente las intolerancias y descartar otras causas que puedan producir síntomas parecidos. Si va a hacerse alguna prueba, primero debe conocer si es buena para el diagnóstico y si será útil para dirigir el tratamiento.

Qué miden las pruebas de intolerancia alimentaria.

En las pruebas de sensibilidad alimentaria se determinan los niveles en sangre de inmunoglobulina G -IgG- o IgG4 específica frente a alimentos. De esta forma, pretenden “identificar” intolerancias. Sin embargo, de forma natural, nuestro cuerpo genera estos anticuerpos contra alimentos comunes de la dieta. Es decir, pueden aparecer simplemente por haberlos comido.

Un río revuelto.

¡Cuidado! Estamos hablando de los tests de intolerancias a alimentos. Son pruebas a las que usted puede acceder fácilmente, sin necesidad de que se las prescriba un médico. Pueden comprarse y realizarse en laboratorios, farmacias, centros de medicinas alternativas o en algunas clínicas privadas.

Los estudios que se han realizado no no permiten avalar su uso. Esto es debido a que se producen abundantes resultados positivos en pacientes sanos y también valores normales de estas IgG en pacientes alérgicos para un determinada sustancia. Esto es lo que llamamos resultados “falsos positivos” y “falsos negativos”, respectivamente, lo que anula su validez.

El peligro de hacer tests que no están validados (les falta precisión y fiabilidad) es que los resultados le lleven a hacer una dieta restrictiva con el consiguiente riesgo para su salud (desnutrición o déficits de nutrientes). Además, pueden confundir y retrasar el diagnóstico de enfermedades subyacentes que realmente están causando los síntomas.

Más pruebas de las que no fiarse.

Además del test de sensibilidad a alimentos que hemos detallado antes, existen otras pruebas que tampoco han demostrado ser fiables. Entre ellas, los tests de histaminosis (determinación de DAO, histamina en sangre, heces u orina), test Vega, ALCAT test, iridología, kinesiología, test de la voz, test del pulso, análisis del pelo, etc… Los resultados engañosos de estas pruebas pueden llevarle a hacer tratamientos innecesarios, ineficaces y posiblemente perjudiciales.

Los científicos se pronuncian.

Seguro que llegados a este punto, puede estar pensando “pero, estos tests a veces funcionan”, “conozco a alguien que lo ha hecho y se ha curado con la dieta”. Esto es debido, simplemente, al efecto placebo o al azar. Es decir, que el efecto beneficioso no se ha probado científicamente, ni existen estudios serios que demuestren su utilidad.

No hay ninguna Sociedad Científica que avale el uso de estas pruebas. Incluso algunas han redactado documentos de consenso al respecto. En el caso de España, existe una publicación de la Sociedad Andaluza de Patología Digestiva (SAPD) y en Canadá, la Sociedad de Alergología e Inmunología Clínica (CSACI) publicó otro con anterioridad CSACI Position statement on the testing of food-specific IgG. Pero también otras muchas Sociedades como las de Alergia e Inmunología Europea, Americana o Australiana, desaconsejan su uso por su inutilidad (no están respaldadas por evidencia científica, sus resultados no son reproducibles y no tienen una base racional que las justifique). Algunas de las Sociedades apuntan también que generan un gasto económico y de tiempo innecesarios, con el riesgo de poner en peligro la salud de los pacientes.

En qué pruebas se puede confiar.

Entonces, ¿cuáles son los tests fiables? Existen otros métodos diagnósticos que sí han demostrado su utilidad para el diagnóstico de alergias e intolerancias:

– Para las alergias:

    • Prick test: es una prueba que utiliza la inyección en la piel de la sustancia sospechosa de provocar la alergia.

    • Determinación en sangre de IgE específica frente a alimentos. Fíjese que aquí, la inmunoglobulina que se estudia es diferente a la de los tests de intolerancia.

    • Pruebas de provocación: se realizan únicamente bajo estricta supervisión médica y en centros con equipos para reanimación cardiopulmonar por si aparece alguna reacción grave que pueda, incluso, comprometer la vida del paciente.

– Para las intolerancias a hidratos de carbono:

  • Pruebas en aire espirado: se detecta la malabsorción de carbohidratos (lactosa o fructosa-sorbitol). Son sencillos de realizar. Consisten en medir el hidrógeno y metano en el aire que exhala el paciente que, previamente, ha tomado un concentrado del carbohidrato. El hidrógeno y el metano los producen la microbiota intestinal como resultado de la fermentación de la lactosa o la fructosa, que no ha podido ser absorbida de forma normal en el intestino.

Que no le den Casio por Rolex.

Así que, si sospecha que tiene una intolerancia, acuda a su médico digestivo para que le aconseje las pruebas que puedan ser precisas en su caso y que tengan eficacia probada. Una vez que conozca su diagnóstico, es recomendable acudir a un dietista o nutricionista con el objetivo de adaptar su consumo de alimentos a sus necesidades específicas.

En definitiva, no gaste su dinero y su tiempo en pruebas ineficaces que solo pueden llevarle a confusión y a poner en riesgo su salud.

Nuestro expertos del ICAdig pueden aconsejarle sobre los tests que puede realizarse, los interpretamos y le diagnosticamos, en caso de que exista alguna intolerancia alimentaria. Además guiaremos de forma personalizada el tratamiento y la dieta que necesita.

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